Si lo quieres a él... yo puedo dar un paso al lado
Gerald llegó hasta donde estaban Gracia e Ismael, su presencia cambió de inmediato el ambiente, su mirada era firme, cargada de algo más profundo que simple incomodidad, había un filo en su voz cuando habló.
—¿Me permites hablar con Gracia?
Ismael alzó una ceja, evaluándolo, sin perder esa calma casi provocadora que tanto lo caracterizaba.
—¿No puedes esperar?
Gracia tomó el brazo de Ismael con suavidad, un gesto suficiente para que él entendiera sin necesidad de más palabras.
—Iré a instalarme