En la clínica, Gracia miraba la pantalla en negro del celular, completamente quieta, con las mejillas ligeramente sonrojadas, como si aún pudiera sentir el eco de esas últimas palabras que la habían dejado sin respuesta.
—Vaya… ¿qué te dijo mi cuñadito para que te sonrojaras tanto? —preguntó Fabiano con una sonrisa ladeada, observándola con evidente diversión.
—Nada, idiota… deja de molestarme.
Victoria solo sonrió, acomodándose contra el pecho de Fabiano con naturalidad, disfrutando del moment