Gerald llegó a América con el corazón en la mano, cada kilómetro recorrido se le había hecho eterno, saber que habían herido a Amelia de esa manera le rompía el alma, ella no era solo una amiga, era su manzanita, su hermana elegida, alguien que siempre había estado para él, y ahora estaba luchando por su vida.
Apenas pisó la clínica, preguntó por ella con urgencia, su voz seca, contenida.
La enfermera suspiró antes de responder.
—La señora Blackwood está en coma inducido… habitación 639.
El gol