Marcus sonreía divertido por la situación, disfrutando cada segundo del pequeño caos que se había instalado en la mansión, mientras Gerald, de pie a unos metros, intentaba mantener la compostura aunque era evidente en la tensión de su mandíbula y en la oscuridad de su mirada que no le hacía ninguna gracia ver a Ismael tan cómodo al lado de Gracia, hablándole como si el tiempo no hubiera pasado, recordando anécdotas de Alemania, riendo con esa confianza que solo dan los años compartidos, y eso…