Gerald se desvivía por Gracia, cada día llegaba con desayuno, con almuerzo, con cena, pendiente de cada detalle, de cada gesto, de cada necesidad, como si cuidarla fuera lo único que le importara en el mundo, y quizás… lo era, el doctor estaba completamente sorprendido con su mejoría, revisaba sus exámenes una y otra vez como si no pudiera creer lo rápido que su cuerpo había respondido.
—Bueno, señorita Jones… su recuperación ha sido maravillosa, sinceramente no lo esperábamos tan rápido, ya es