En las empresas Jones, Gustavo salía junto a Rosalyn rumbo al almuerzo intentando aparentar normalidad, aunque la sonrisa que llevaba desde que ella aceptó acompañarlo lo delataba por completo. Caminaron por la vereda hacia el restaurante de la esquina mientras París seguía moviéndose a su alrededor entre autos, gente elegante y el ruido suave de la ciudad.
Rossy llevaba una carpeta contra el pecho incluso fuera de la oficina, y Gustavo terminó riéndose.
—Rosalyn… estamos almorzando, no en una