El doctor se sentó junto a la cama y comenzó a masajear suavemente la pantorrilla de Katrina, realizando movimientos lentos y cuidadosos para comprobar la circulación y la respuesta muscular.
—¿Te duele, pequeña?
—No, para nada.
—Tendrás que ser paciente. No podrás caminar en mucho tiempo, aunque la inflamación ha bajado bastante —explicó mientras revisaba la ficha clínica sin retirar la mano de su pierna—. Eso es una excelente señal. Si continúas evolucionando así, podremos comenzar una rehabi