Pasaron dos días y Fabiano iba cada jornada a visitar a William, mientras Marcus permanecía prácticamente instalado en el hospital cuidando a Katrina. Aquella mañana todo parecía mucho más tranquilo. Los dolores habían disminuido considerablemente, los moretones comenzaban a desaparecer gracias a las transfusiones y los médicos estaban satisfechos con la evolución tanto de ella como del bebé. Por primera vez desde el accidente, Katrina se encontraba de mejor ánimo y podía sonreír sin que el mie