La recepción seguía en pleno auge.
Empresarios, inversionistas y periodistas se movían por el salón con copas de champagne en la mano, comentando el regreso triunfal de Marcus Miles. La música suave llenaba el ambiente mientras los flashes de algunas cámaras aún iluminaban de vez en cuando el lugar.
Ángela se acercó a Marcus con una sonrisa elegante, aunque sus ojos mostraban una tensión que solo alguien muy atento podría notar.
Tomó su mano con delicadeza.
—Cariño… —dijo con voz dulce—. Ten mi