La mañana transcurrió con una tranquilidad poco habitual. Sin los niños corriendo de un lado a otro, sin las carcajadas de Micca, Marcel y Lily retumbando por los pasillos, la inmensa mansión parecía demasiado silenciosa.
En la terraza, Marcus y Noah disfrutaban de un vaso de whisky mientras el sol primaveral calentaba suavemente el ambiente. Ninguno de los dos hablaba demasiado. Desde donde estaban podían ver el jardín, donde Katrina y Olivia conversaban sentadas bajo una gran sombrilla. De ve