Recostada sobre el pecho de Salvador, Nina respiró hondo y echó un último vistazo a ese hombre antes de levantarse despacio, para no despertarlo
Salvador no tenía buen sueño, era un milagro que hubiera aguantado en la misma cama con ella más de una hora, luego de terminar sus "asuntos"
Ella siempre creyó que tenía que ver con el estrés constante con el que ese hombre vivía. Él nunca le dio ninguna explicación, pero en los escasos encuentros con las esposas de otros militares del equipo del Gene