Envolviendo ambas manos detrás de su cuello, Nina lo besó
Animado por ese beso, Salvador le quitó la remera y desprendió sus jeans con un solo movimiento
Nina, que conocía la firmeza del torso de ese hombre y la fuerza de sus brazos, estaba desesperada por su calor, con los pechos tensos y los pezones tan duros que, siendo tan sensibles, dolían al rozar la misma tela de su corpiño
Colando las manos por entre sus cuerpos, Nina buscó los bordes de la camiseta de Salvador y tiró hacia arriba
Él se