- Lo siento, no sabía que Margarita planeaba emparejarme con usted.
Sosteniendo el bolso con ambas manos, la joven agachó la cabeza.
Mauricio la miró de la cabeza a los pies.
Con un jean blanco y un blazer negro, no terminaba de coincidir con la imagen sencilla que tenía de su secretaria sin maquillaje, con su uniforme azul.
Pero tampoco era tan malo que ella fuera su cita, de hecho, era todo lo contrario… al menos de esa manera, se quitaba de encima el compromiso de una cita a ciegas sin dec