19. ¿Beso?
Tragué saliva con ligereza, sintiendo el toque de Caleb en mi cadera —un gesto que siempre había sido familiar entre nosotros—, pero en ese momento se sentía completamente prohibido.
Pude ver a Brian sonreír.
Pero no era una de sus irónicas sonrisas; no, era una de esas que decían: “estoy sonriendo de manera elegante para no romperte la mandíbula.”
En silencio, dejó la otra bolsa que tenía. No en su mano. No como un gesto casual. La dejó con precisión quirúrgica, como si estuviera marcando terr