83. Alguien en quien desconfiar
En el amanecer, cuando los rayos de la luz del sol lanzan hacia el penthouse Gladys se remueve de los brazos de alguien a quien todavía no le pone nombre. No está del todo consciente de la situación en la que está porque apenas durmió. Sin embargo, su mente se preocupa más por levantarse debido al trabajo y todo lo que, de sopetón, le llega a la mente. Gladys abre los ojos, y realmente lo observa.
A Juan Pablo entre sus brazos.
Gladys no tarda en sonrojarse. El encuentro de hace apenas algunas