82. Placentero
CAPÍTULO 82
Las manos de Juan Pablo acarician más que su cuerpo. Acarician su propia alma. Acarician todo aquello que él también le arrebato tantos años atrás, y que hoy, luego de caídas y que como extraño como llegó a su vida, lo pierde por entero. Gladys no lo detiene porque no quiere. Mañana puede seguir odiándolo. Pero…para estos momentos no sabe si realmente lo odia. No hay manera para detenerlo. Sabía que quería a Juan Pablo Villarreal como esposo y al tenerlo, logró ser la mujer más feli