42. Una hermosa bella durmiente
Liliana permanece en silencio unos cuantos segundos antes de buscar una expresión que no delate su sorpresa. Una sorpresa inmensa que corre por sus venas. Una sorpresa sospechosa. Liliana sólo sonríe.
—Oh —expresa, apretando lo que lleva en sus manos con fuerzas—. ¿Adoptar a Lilibeth? ¿A la pequeña? ¿Y por qué?
—Una decisión personal. Verá, soy un hombre no casado y una de mis metas es tener un hijo, y desde que vi a la pequeña en ese estado mis ganas aumentaron. No puedo creer que alguien te