28. Apenas comienza el complot
Los ojos de Esmeralda se abren como nunca antes, lanzando al hombre frente a ella lo más lejos posible. Pero Juan Pablo deja a Gabriel en el suelo.
—No es lo que crees. Éste…¡Este hombre quería besarme a la fuerza! —Esmeralda se toma del vestido y corre hacia Juan Pablo. Se coloca detrás de él con una mirada de terror—. ¡Te lo juro! ¡Quería aprovecharme de mí sin importarle si Gabriel estaba presente!
Pero el hombre sólo sonríe y se mete las manos en el bolsillo del pantalón.
—¡Sácalo de aquí,