14. Una promesa contundente
Juan Pablo mira sobre el hombro a su actual esposa desde la distancia de su oficina muy entrada la noche. Acaba de dejar la clínica y no ha logrado ir a la propiedad de los Villareal con la única intención de ver a Gabriel y llevarlo a uno de sus pent-houses a las afueras de Bogotá. Esmeralda lo observa como si dudará de hablar bajo sus ojos que lanzan chispas nada más que de ira.
—¿Dónde estabas? —Esmeralda pregunta tajante. Juan Pablo vuele la vista hacia los papeles—. Te estoy hablando.
—¿Dó