111. Un plan que fracasó. Devuelta a la felicidad
Gladys no puede contestar, su cuerpo se quedó congelado. Completamente congelado. Inclusive Tatiana se acerca para quitarle el teléfono con una sonrisa. Gladys sale del trance justo así y se voltea hacia su hija.
Se agacha, temblando. Toma a su bebé entre sus brazos, y arrodillada la abraza con fuerza. Su corazón llora y sus ojos también, pero de felicidad. En un instante la vida es de rosa, y compartirla con el motor de su vida, con su bella hija, dejando atrás todo el tormento, puede creer