CAPÍTULO 45
DANIELA
Han pasado varios días desde aquella noche de deseo que tuvimos. Desde entonces, he estado evitándolo, porque si no, sería capaz de perdonarlo, y no, no le pondré las cosas fáciles, aunque por dentro me esté muriendo por estar de nuevo entre sus brazos. Cada día, al regresar de correr, me encuentro con rosas rojas y blancas con su tarjeta en mi recámara. Los fines de semana me despierta con el desayuno en la cama, acompañado de una rosa y su nota.
Estos días me he sentido déb