CAPÍTULO 46
IKER
Han pasado varias semanas desde que ya no vivo con Danielita. La extraño demasiado, sobre todo despertar a su lado. En las noches solía meterme en su cama, abrazarla fuerte, impregnarme de su olor y que ella se quedara con el mío.
Hoy llegué temprano al taller para revisar la camioneta de un cliente que quiere que le cambie el estéreo. Estoy concentrado en mi trabajo cuando escucho su voz. Levanto la vista… y ahí está, tan hermosa como siempre. Antes de abrir el taller pasé por