Capítulo 54: La Subasta.
El bullicio en la mansión se sentía distinto esa noche. El aire estaba impregnado de un perfume pesado y barato, casi sofocante, mezclado con el murmullo de voces masculinas y la música de fondo que sonaba con una cadencia artificial.
En una habitación lateral, apartada del gran salón, las chicas fueron alineadas como muñecas de porcelana. Las mujeres mayores, aquellas que las habían “adiestrado” con modales y falsos refinamientos, ahora las empujaban frente a espejos, las pintaban con maquilla