Capítulo 53: Preparadas para el infierno.
El convoy se detuvo frente a una mansión oculta entre colinas y árboles oscuros. Desde afuera, la casa parecía sacada de un catálogo; amplia, elegante, con ventanales altos y un jardín perfectamente podado. Pero el aire que la rodeaba estaba cargado de un silencio antinatural, pesado, como si las paredes mismas ocultaran gritos antiguos.
Elena, con las muñecas aún adoloridas por las cadenas, fue obligada a bajar del vehículo junto a otras chicas. Algunas sollozaban en silencio, otras caminaban