-Thomas-
-Llegaste...
-¿ Te desperté?
-No, tranquilo, tengo el sueño liviano, a diferencia de este diablillo.
Dana meció los cabellos locos de nuestro pequeño y yo me acerqué a ellos, besé la frente de mi hijo y luego los dulces labios de la ahora flamante señora Scott.
-¿Los chicos te trataron bien?
-Tranquila, no hubo daños.- me saqué los zapatos y le hice señas para que se moviera un poco, ese niño ocupaba casi toda la cama, pero no me importaba, verlo dormir ahí era algo impagable.
-¿Cómo e