-Thomas y Dana-
-Bravo, no me esperaba tan cálido recibimiento.
-¡Thomas!
-¿Y quién eres tú? Estás interrumpiéndonos. Será mejor que esperes tu turno, esta mujercita es un tanto difícil de domar y ahora estoy en mi turno.
El golpe seco en la mandíbula de Villarreal no se hizo esperar, Thomas lo lanzó lejos con silla y todo, como amaba a este hombre, se veía tan sexi enfundado en sus jeans y camisa blanca como James Dean, se veía como todo un malote y era todo mío.
-Mira españolito de pacot