-Thomas-
Al ingresar a la Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya sentí ese vacío que me pasaba cada vez que iba a un funeral, por eso los evitaba.
La iglesia estaba repleta de personas, muchos de ellos los conocía, eran empleados de nuestra empresa, vi a los trabajadores de Enrico, su familia y la mía. Todos vestidos de negro impoluto, con caras llorosas y en el centro del púlpito a mi viejito. Me acerqué a su féretro y lo vi, estaba como dormido y hasta diría que sonriente. Toqué la madera frí