El regreso a la mansión Eastwood fue una decisión natural para Mia y Eugenio.
Sus padres los habían llamado, insistiendo en que debían estar juntos en este momento de sus vidas.
Paz, con su amor incondicional, deseaba ayudar a sus hijas a cuidar a sus nietas en sus primeros días para ser una ayuda para ellas, y Mia no dudó ni un segundo. Tener a su madre a su lado le daba seguridad, un refugio en la incertidumbre de ser madre primeriza… y de gemelos.
Tan pronto como llegaron, las cunas ya estaba