Paz y Terry sintieron el alma encogerse al ver el miedo en los ojos de su hija.
Se apresuraron hacia ella mientras Mila se quedaba con su hermano Gabriel.
—Hermano, uno de los gemelos, se puso mal, tuvieron que ir con él —susurró Mila, temblando.
Gabriel cerró los ojos y suspiró con temor.
—¡Dios! Va a estar bien, ¿verdad?
Mila lo abrazó con fuerza, tratando de transmitirle algo de esperanza.
—Claro que sí, todo estará bien.
***
Mia llegó al hospital de pedagogía en el centro de la ciudad con el