Randall se levantó de la cama, con una sensación de inquietud que le oprimía el pecho.
—Randall, espera… —dijo Terrance, la voz llena de preocupación.
Randall se detuvo por un instante, pero su mente solo podía pensar en una cosa.
—¡No, dime! ¿Qué pasa con Bianca? —exclamó, con los ojos llenos de pavor.
—Al parecer, está enferma. —respondió Terrance, su tono grave y serio.
El corazón de Randall latió más rápido, como si se estuviera rompiendo en pedazos. La ansiedad lo envolvía, y el miedo de pe