El tintineo de las agujas de tejer llenaba la habitación con un ritmo constante y sereno.
Mia y Mila trabajaban con dedicación, enhebrando cada puntada con amor y anticipación.
Aunque Vivian hoy no estaba porque fue a una revisión médica.
Las tres habían hecho una promesa: cuando naciera la pequeña hija de Vivian, celebrarían un bautizo conjunto para los bebés. Cada una tejería el ropón de su pequeño, y Paz, con su destreza, ayudaría en los detalles.
—¿Cómo es que la loca de tu suegra apareció d