Al día siguiente, Vivian y Gabriel tomaron el vuelo de regreso a casa. Habían decidido vivir juntos, comenzar una nueva etapa, lejos del dolor y del miedo que alguna vez los separó.
Vivian estaba mejor de salud. Los médicos la autorizaron a viajar, y aunque aún sentía cierta debilidad, la emoción de volver a casa, al lado del hombre que amaba, le llenaba de fuerza. Su vientre, ya abultado, era el recordatorio más hermoso de que dentro de poco su vida cambiaría para siempre.
Al llegar al pent-hou