Cuando Sienna despertó a la mañana siguiente, estaba totalmente confundida por estar en la cama desnuda. Apenas recordaba que el día anterior había salido del baño sintiéndose extraña, con ese vapor saliendo de su cuerpo.
Se sentó en la cama, forzándose a hacer memoria. Entonces, los ojos amarillos cargados de rabia golpearon su mente.
—¿Era él? —susurró, comparando al rey Lycan con aquella bestia con la que se había encontrado en el pasado.
Se levantó de la cama, tomando la bata de su camisón