Nora
—¡Nora! ¡Avanza! ¡Sigo detrás de ti! —gritaba Gael.
Escuchaba ruidos a nuestras espaldas mientras corríamos. Octavio seguía en su forma humana para ayudar junto a Fabrizio y Eva, que lanzaba cuchillos y todo lo que encontraba a su alcance. El Duque iba adelante, abriendo camino con una ferocidad impecable.
Ágata…
Teníamos que llegar antes de que fuera demasiado tarde.
Cuando la ciudad apareció finalmente en todo su esplendor, escuché el jadeo de Gael. Ciudad Ónix estaba más hermosa que nun