Agata
Ni siquiera vi la flecha acercarse. El aire no me había prevenido del ataque. Nos habían encontrado desprevenidos, sin preparación alguna. Un segundo estaba escuchando a Damián hablar sobre el viaje hacia Ciudad Ónix y, al siguiente, algo atravesó mi pecho con una violencia tan brutal que el aire desapareció de mis pulmones mientras un grito desgarraba mi garganta.
—¡Revisen el perímetro! ¡Contengan el ataque! —demandó Damián entre el caos del campamento.
Los vampiros habían salido dispar