Nora
—¿Nervioso?
—Un poco —murmuró él mientras caminábamos fuera de la manada.
Arístides y Ágata nos seguían. No confiábamos en nadie más y nadie quería acercarse todavía a la ciudad.
—Pero tú necesitas ver a tu familia. Y por eso aguantaría todos los nervios del mundo —suspiró.
Llevaba un pantalón marrón y se había puesto una camisa ligera que dejaba ver sus collares. Me había acostumbrado tanto a verlo sin camisa, cosa que me encantaba. Tenía el cabello suelto, sin trenzas. Aún conservaba al