Gael
Cuando sentí el aire en la cara, soñé que era un susurro de mi amor. Pero al abrir los ojos, pesadamente, entendí que era solo el aire de afuera.
De alguna manera había salido de la montaña, aunque no entendía cómo. A mi espalda, la montaña expulsaba lava que se había desparramado hacia los costados, pero donde estábamos nosotros seguía en pie. La tierra era negra, los árboles a lo lejos estaban desnudos. Pero estaba vivo. Era un milagro.
—¿Cómo...? —pregunté en voz alta, y algo que se mov