Arístides
—¡La montaña va a colapsar! —decía Fabrizio, mientras el lugar donde estaban Gael y Tiziano se venía abajo.
No, no podía ser. No podía perder a mi alfa así.
—El alfa sabe más que nosotros. Nos dio una orden— susurraba Ajax, aunque también estaba preocupado.
Caían piedras inmensas, de todos los tamaños. Yo empujaba a los guerreros hacia afuera cuando la lava empezó a subir cada vez más y más. No iba a ahogarnos. Iba a quemarnos por completo.
—¡Duque, vamos! ¡Sujétate a mí! —gritaba