Ágata
Aire, elemento de la vida,
ven a mí como el primer día.
Con mi corazón te espero
y con mis manos te libero.
Ven aquí a tu fiel servidora
hasta que llegue mi última hora.
Repetía aquellas palabras una y otra vez mientras permanecía sentada sobre la camilla del hospital. Habían pasado varios días y mi poder todavía no mejoraba del todo. Lo sentía ahí, en algún lugar dentro de mí, pero era como si ya no respondiera con la misma facilidad de antes. Era como perder una parte esencial de mí mis