POV: Aurora
La verdad no es una luz que ilumina. Es un bisturí que corta.
Estaba sentada en el suelo de la enfermería, con la espalda apoyada contra la pared fría, justo en el espacio triangular entre la cama de Kieran y la de Lucian. Ellos dormían, o eso parecía. El ritmo de sus respiraciones —una áspera por el pulmón dañado, la otra superficial por el veneno residual— era el único reloj que me importaba.
Tenía el diario de mi padre en las manos.
No lo estaba leyendo. Lo estaba apretando.
La Guardia del Eclipse.
El nombre del escuadrón de la muerte resonaba en mi cabeza. Marcus me había dicho que eran "limpiadores". Que borraban errores.
Mi padre fue un error. Yo soy el error que sobrevivió.
Cerré los ojos y vi el patrón. No era una línea recta; era una espiral. Mi padre se enamoró de una portadora. Engendró una híbrida. El Consejo lo mató. Mi madre me escondió. Desperté. El Consejo me encontró.
No querían controlarme. No querían estudiarme.
Querían borrar la mancha.
—Estás pensando