POV: Aurora
Los muertos no tienen secretos. O eso dicen.
Pero los muertos que yacían en el patio de nieve sucia de Blackthorn Manor tenían demasiados.
La batalla había terminado hacía una hora. Los heridos —Kieran y Lucian— estaban sedados en la enfermería, conectados a máquinas que pitaban rítmicamente, manteniéndolos en este mundo. Yo debería estar con ellos. Debería estar sosteniendo sus manos.
Pero Marcus me había llamado.
—Necesitas ver esto —dijo.
Estábamos en el cobertizo de herramientas, donde habían arrastrado los cadáveres de los mercenarios para que no se congelaran antes de la autopsia. Olía a óxido, gasolina y muerte fría.
Había seis cuerpos alineados en el suelo de hormigón.
Marcus estaba de pie junto al primero, el líder. El hombre al que Lucian había congelado. Su piel tenía un tono azulado antinatural.
—¿Qué estoy mirando? —pregunté. Me abracé a mí misma, intentando dejar de temblar. No era por el frío. Era por la certeza de que la pesadilla no había terminado con el