POV: Aurora
La guerra no tiene música de fondo. Tiene un ritmo cardíaco colectivo que suena como un tambor roto.
Estábamos en la llanura frente a la Ciudadela de Obsidiana. Tres mil almas a mi espalda. Frente a nosotros, las puertas negras de la fortaleza se abrieron, vomitando un ejército de sombras y metal.
La Guardia del Eclipse salió primero, en formación de falange, con escudos de energía roja levantados. Detrás de ellos, máquinas de asedio —catapultas mágicas que lanzaban esferas de fuego