POV: Aurora
El cielo no estaba gris. Estaba amoratado.
Nubes bajas y densas, del color de un hematoma fresco, se arremolinaban sobre nuestras cabezas, girando en un vórtice lento que parecía succionar la luz del día. No llovía, pero el aire estaba tan cargado de humedad y electricidad que se pegaba a la piel como una tela mojada.
Brumm.
Un trueno resonó en la distancia. No fue un sonido agudo. Fue un gruñido geológico, profundo, que hizo vibrar las suelas de mis botas.
—Tu magia está nerviosa —