POV: Aurora
La magia no es poesía. Es sudor.
Estaba de rodillas en la hierba del valle, jadeando como si acabara de correr una maratón. Mis manos estaban clavadas en la tierra negra, mis dedos hundidos en el suelo húmedo hasta los nudillos.
—Lo estás haciendo mal —dijo Celeste.
Estaba sentada en una roca cercana, fumando una pipa de madera tallada que olía a tabaco de cereza y salvia.
—Estoy intentando contenerlo —gruñí, con los dientes apretados. Sentía la energía acumulándose en mi pecho, una bola de presión caliente que quería salir y romper algo.
—Exacto. Ese es el problema. —Celeste bajó la pipa y me señaló con la boquilla—. Te han enseñado a tener miedo. Marcus te enseñó a esconderte. Lucian te enseñó a comprimir. Pero la magia de la bruja no se comprime, Aurora. Se canaliza.
Se levantó y caminó hacia mí.
—Eres un río. Si pones una presa, el agua se estanca o revienta el muro. Tienes que dejar que corra.
—Si la dejo correr, lastimaré a alguien. —Miré hacia el borde del claro, do