POV: Aurora
El sonido de la carne golpeando contra la carne tiene un ritmo.
Paf. Paf. Gruñido. Paf.
Estaba sentada en la hierba, a unos cincuenta metros de la cabaña, intentando levitar tres piedras lisas de río simultáneamente. Celeste me observaba desde el porche, fumando su pipa, corrigiendo mi postura con gestos sutiles de su mano arrugada.
Pero mi concentración estaba rota.
No por falta de disciplina. Por exceso de interés.
Al otro lado del claro, mis compañeros estaban matándose. O eso pa