El Claro de la Luna Nueva era exactamente como su nombre lo sugería: un círculo perfecto de tierra despejada, rodeado por robles centenarios cuyas ramas se entrelazaban formando una bóveda natural. En el centro, una piedra antigua marcada con runas lobas servía como altar para ceremonias sagradas. Durante generaciones, las lunas embarazadas habían venido aquí a pedir protección para sus futuros cachorros.
Pero esta noche, Lucía no estaba aquí para pedir protecci