Cinco años después
El Salón del Consejo Supremo no había cambiado en cinco años. Las mismas columnas de mármol se alzaban hacia el techo abovedado, las mismas antorchas proyectaban sombras danzantes sobre las paredes de piedra antigua. Pero la atmósfera era diferente. Más tensa. Más cargada de expectativa y desconfianza.
Damián estaba de pie en el centro del círculo de juicio, con las manos esposadas con grilletes de plata que le quemaban la piel cada vez que intentaba moverlas. Su apariencia h