La celebración se extendió hasta bien entrada la noche.
Hogueras fueron encendidas alrededor de la plaza, mesas largas se llenaron de comida y bebida, y la música comenzó a fluir como una corriente viva entre los lobos de Fuego Eterno. Lucía se movía entre ellos con Jacob a su lado, recibiendo saludos, inclinaciones de cabeza, sonrisas sinceras y miradas aún cautelosas pero respetuosas. No todos confiaban todavía, pero ninguno dudaba de lo que habían presenciado.
Ella lo sentía.
La aceptación n