El sol del amanecer se filtraba entre los pinos como lanzas de oro líquido, tiñendo el claro central del Consejo Supremo con un resplandor que prometía un día de pruebas y tensiones. La tercera ronda se avecinaba, pero antes de que las manadas se reunieran en el anfiteatro, el aire ya vibraba con murmullos. La victoria compartida de la Manada del Norte y Fuego Eterno en la ronda anterior había elevado sus puntos, un empate que encendía envidias. Valle Rojo, acechaba en el quinto lugar, y su al