DAFNÉ
El suelo tembló bajo mis pies mientras la risa de la bruja resonaba en el aire lleno de humo. Su capa carmesí giraba como fuego, y sus ojos brillaban con el mismo tono rojo que atormentaba mis pesadillas. El viento aullaba a nuestro alrededor, trayendo consigo el hedor de la descomposición y la magia quemada.
JORDÁN estaba a unos metros, su aura de lobo irradiando poder, las garras medio formadas. La sangre le surcaba el rostro, pero su mirada —esos ojos grises como la tormenta— nunca se